Indignación, verguenza ajena, sensación de engaño, frustración intensa, infamia política, y sobre todo miseria, mucha miseria a todos los niveles. Eso es lo que me transmite todo lo relativo o concerniente a las conclusiones judiciales sobre el mayor atentado producido en Europa, con 192 muertos, y los mas de 1500 heridos, mutilados o afectados, los cuales se han quedado sin saber quíen organizó, preparó y orquestó el acto mas perverso y sangriento que cambió en un solo día la historia de España.
-La sentencia dictada por el Tribunal Supremo el dia 17 de Julio de 2008 sobre los atentados del 11 de Marzo confirma que la célula o grupo que perpetró los atentados no pertenecían a Al Qaeda, que no quita que éstos fueran seguidores, fans o imitadores de sus doctrinas o de su ideología, dejando absueltos a Basel Ghalyoun, Mouhannad Almallah Dabas, Abdelilah El Fahuad y Raúl Gonzalez, mas conocidos como el grupo de “Virgen del coro”, considerados en la sentencia de Bermúdez como célula islamista, órgano intelectual y co-autora de los atentados. Lo increíble es que el mismo Supremo, y con la misma lógica, no absolviese a Jamal Zhougam, si tenemos en cuenta que como prueba clave para acusarle de poner las bombas, se tuvo en cuenta el testimonio de dos testigos que se contradijeron en sus versiones, y que tras una reunión con la fiscal Olga Sánchez, llegaron a la conclusión de que Jamal fué el individuo al que vieron poner las mochilas en todos los trenes en un intérvalo de tiempo imposible, y digo todos, porque ningún testigo reconoció a ningún otro miembro de la célula de Leganés. Bueno, eso y la tarjeta de teléfono encontrada en la famosa mochila de Vallecas, también dada por válida en el primer gran juicio, y la cual condujo de forma indirecta a Zhougam, teniendo en cuenta que vender tarjetas de móvil es una evidente prueba de cometer una masacre terrorista. Mas pesa cuando el Supremo considera que “no es posible individualizar las responsabilidades penales de los suicidas de leganés, ni por tanto, determinar qué hicieron”, dejándolos en una especie de estado de absolución “posmorten”. Leer Más









