Últimamente, se está oyendo en todas partes este término, para distinguir un tipo de conducta política y social; Se trata de un concepto mas ideológico que político, y para estudiarlo en profundidad, es necesario sumergirse en un profundo estudio sobre las bases del pensamiento dominante de grupo o “colectivista-oligárquico” de Lenin, Stalin, Hitler o de novelas como las de George Orwell, en concreto, “1984″.
Como su nombre indica, se trata de un único pensamiento (o línea de pensamiento decisoria), común a un conjunto de personas, pero inyectado en un gran colectivo, el cual forma una parte esencial de la sociedad. Dicho pensamiento es racionalmente indiscutible, y debe ser aceptado por todos de forma forzosa. Para conseguir esto, es necesario que se cumplan una serie de claves y condiciones imprescindibles:
La ignorancia es la fuerza
Desde temprana edad, se somete a la población a una educación cívica, una enseñanza inyectada desde el primer curso de colegio sustituyendo a la filosofía, religión o historia por este componente docente. De esta manera, se les imprime a los niños unos valores e ideales políticos específicos camuflados entre grandes verdades universales, imponiendo una línea de pensamiento concreta sobre que es correcto y que no lo es. En los comienzos de la revolución comunista, existe constancia de la reforma educativa en los colegios para que los niños asimilasen los ideales del socialismo mas agresivo a través de una asignatura obligatoria llamada “instrucción cívica” (IC). También se tiene constancia, que en casi todos los regímenes de dictadura ideológica, se manipula o censura la historia y los acontecimientos pasados. Fue famosa la quema de libros de Hitler , con el propósito de borrar la parte de la historia y de la cultura que no eran compatibles con la línea de pensamiento del Reich. Durante la revolución comunista en el Sudeste Asiático, los niños eran nombrados comisarios políticos, y eran ellos quienes podían acusar y sentenciar a muerte a cualquiera que llevase un libro o usara gafas, por cometer el grave crimen de leer o estudiar, o simplemente, parecerlo.
Individuo y ciudadano
En un régimen o gobierno de una nación donde se practique el pensamiento único, se distingue positivamente al ciudadano , símbolo y referencia de todo aquello que se considere correcto, que comparte las mismas ideas que el resto de la sociedad, y que denuncia y persigue a todo aquel que cuestione o ponga en duda el pensamiento común de dicho régimen y del resto de ciudadanos. En el lado opuesto está el individuo, un enemigo público, demonio conspirador, aquel que se atreve a cuestionar o dudar de las ideas o decisiones del resto de ciudadanos y/o del régimen, y cuyo comportamiento es tachado de enfermedad mental, pone en peligro al sistema, ya que sus perversas ideas pueden extenderse rápidamente y poner en peligro al resto. En la versión fílmica de “1984″, se realiza al protagonista un proceso de “reciclado” del pensamiento, con un duro lavado de cerebro a través de la tortura física y psicológica, con el fin de obligarle a asimilar el hecho de que él, como individuo, no puede poseer ni conocer ningún tipo de verdad, ya que como tal, no vale nada; Sin embargo, la única verdad que prevalece es la del conjunto, la que tienen en común todos los ciudadanos, que es la misma del partido y que es incuestionable. De esta manera, se anula su voluntad de conocer y comunicar la verdad, aunque la tenga delante.
Sumisión total de las masas
Para someter a las masas, el régimen establece las condiciones necesarias para que la población activa se vea obligada a trabajar constantemente, tanto que no puedan pensar ni cuestionarse otro modo de vida. El exceso de trabajo resulta agotador y es donde los medios y el ocio juegan un papel importante; tanto la programación televisiva como la prensa apoyan constantemente al régimen y toda línea ideológica acorde al pensamiento único; De forma alternativa, la programación restante en radio y televisión deberá ser siempre de contenido cultural nulo y orientada siempre a fomentar las mas bajas emociones humanas. Así mismo, la producción del trabajo deberá ser de calidad mediocre, ya que ello fomenta un exceso de consumo de servicios o productos baratos, lo que alimenta la cadena de trabajo intensiva y permanente, y el consumo constante. Los sindicatos y las representaciones de los trabajadores forman parte articulada del partido (régimen) en el poder, y por lo tanto, no existen manifestaciones o actos que se opongan o critiquen al gobierno, pero sí contra los partidos políticos que forman parte de la oposición al gobierno. La clave de la sumisión total, está en que las personas no sean conscientes de que lo son, y vean la locura o la ideología errónea en el resto del mundo que les rodea.
Vida política
La política es una farsa, donde se disfruta de una supuesta democracia, que realmente es una dictadura mental. Todos los partidos opositores al partido del régimen gobernante coinciden en sus ideas y apoyan en todos los aspectos al gobierno, pero son incapaces de estar a su altura, de forma que son una falsa oposición. Así mismo, existe una perfecta cohesión entre el poder judicial y el político y de esta forma, se acelera el proceso, el castigo y el “reciclado” mental de cualquier ‘individuo’ que ose criticar al partido gobernante. En un régimen de este tipo, los líderes siempre han transmitido una falsa imagen de bondad y justicia, prometiendo un mundo utópico en paz, como ocurría con Lenin, Hitler o Stalin y el propio Pol Pot. Como ejemplo, se podría tener en cuenta la persecución y torturas a opositores cubanos durante la dictadura de Castro, o el régimen del terror mas sectario que tortura a niños en Corea del norte.
Valor del ser humano
La persona cuando nace, deberá ser numerada y vigilada, ya que las líneas de sangre pueden establecer traspasos de pensamientos individualistas de generación en generación, lo que puede favorecer focos de actividad intelectual aprendida que ponen en serio peligro al pensamiento único. La solución está en separar al menor de su familia en cuanto tenga la más mínima capacidad intelectual, dejando su educación y formación en manos del estado. Así mismo, las parejas no podrán tener mas hijos de los que dicte el partido en el poder, y a los casos de embarazos accidentales o no deseados se les facilitarán los medios para que puedan practicar el aborto. Por otra parte, cuando un ciudadano alcanza una edad tal que no es capaz de seguir trabajando, o sufre una invalidez física o mental permanente que le impide acceder a su puesto de trabajo, su existencia es totalmente inútil y supone un gasto innecesario, de forma que se procede a trasladarle a residencias terminales, donde se acabará con su vida de forma indolora, en agradecimiento por su labor prestada a su país.
En definitiva, el pensamiento único es una dictadura de la mente, una ideología sectaria que suprime la voluntad y obliga a las personas a ser sumisas en las ideas y convicciones del régimen, para vivir en un modo de vida oscuro y sin esperanza, donde la baja calidad del trabajo, los escasos sueldos y la cantidad de horas diarias se compensan con una producción abundante y rápidamente consumible.




14 de September de 2008
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